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lunes, 18 de octubre de 2010

Con 9% del mercado, e-books sacuden la industria editorial

Con 9% del mercado, e-books sacuden la industria editorial

por Mauricio Jaramillo Marín Octubre 16 2010 @ 4:27pm
Tema: Industria, Otros

Lectora de libros electrónicos

Si las ventas de libros electrónicos crecieran en el mismo porcentaje de 2010 en Estados Unidos, alcanzarían el 20% del total de la industria en 2011 y superarían los libros de papel en 2014. Foto: Gubatron (vía Flickr).

Las ventas de libros electrónicos, que entre 1999 y 2009 crecieron del 0,01% a un ‘decente’ 3,31% en Estados Unidos, se dispararon en 2010, hasta alcanzar el 9,03%, según la Asociación de Editores de Estados Unidos (AAP, por su sigla en inglés).

Analistas esperaban que este año, con la consolidación del lector de libros electrónicos Kindle, de Amazon, y la irrupción del iPad como dispositivo que entre muchas otras cosas también brinda una buena experiencia de lectura, las ventas de e-books se incrementaran notablemente, pero no tanto como se muestra en el estudio de la AAP.

Entre enero y agosto, éstas han alcanzado los 263 millones de dólares, un incremento del 193% con respecto al mismo período en el año anterior. “Las ventas de libros (sin incluir los académicos) para el período enero-agosto de 2010 alcanzaron los 2.910 millones de dólares. Las ventas de e-books alcanzaron el 9,03% del total, comparadas con 3,31% en todo 2009”, dice AAP en su informe, que revela además un crecimiento pequeño en el total de ventas de libros, lo que significa que las de libros de papel han empezado a descender.

La masificación de los libros electrónicos viene de la mano tanto de los tablets y lectores de libros como de la mayor disponibilidad de obras, y de una fácil y práctica experiencia de compra, algo que ahora es una realidad con tiendas como las del Kindle y la de Apple, llamada iBooks.

Las cifras hacen pensar que la tendencia de crecimiento de los e-books es imparable, sólo teniendo en cuenta las ventas de tablets (lideradas por el iPad), y sin contar con la mayor disponibilidad de libros en formato digital. Según la firma de investigación de mercados Gartner, en 2010 se venderán unos 19,5 millones de iPads, mientras que en 2011 superarán los 54,7 millones, en 2012 los 103,4 millones, en 2013 los 154,2 millones y en 2014, los 208 millones de unidades.

Es decir, 2010 es apenas el año de despegue y en 4 años las ventas se multiplicarán por 10, impactando mercados como los de los juegos, el software y, por supuesto, los libros electrónicos.

Si bien estas cifras corresponden a uno de los mercados más dinámicos de la industria editorial y a su vez, al país donde el Kindle y el iPad tienen mayor fortaleza comercial, estos dispositivos ya se han expandido al resto del mundo y probablemente ayuden a replicar esta tendencia a favor del e-book a muchos países.

 Con 9% del mercado, e books sacuden la industria editorial

Gráfico: ENTER.CO


¿Se replicará en Latinoamérica?

No es posible predecir que en Colombia, Argentina, México y otros países de la región esta tendencia se replique en poco tiempo.

En primer lugar, porque las editoriales todavía no le tienen mucha fe al formato digital. Un estudio de Cerlalc, la organización que fomenta el libro en Latinoamérica y el Caribe, señala que en 2009 el 58,2% de los editores considera que en los próximos 5 años los libros convencionales seguirán siendo su fuente principal de ingresos, y sólo el 10% cree que lo serán los libros digitales. Y solamente el 13,5% de las editoriales encuestadas edita libros electrónicos.

Así que por los lados del contenido disponible, todavía no hay señales muy alentadoras en la región de que los e-books se masifiquen. Por otra parte, existen tiendas de e-books, pero aún no brindan la experiencia que Amazon y Apple han alcanzado, y funcionan desde sitios web que obligan a un proceso de descarga y copia a los dispositivos.

Durante la Feria del Libro de Bogotá, celebrada en agosto de 2010, la gerente de contenidos internacionales de Barnes & Noble, Patricia Arancibia, invitó a los editores a volcarse hacia los e-books y señaló que uno de los mayores mercados es el de los hispanos en Estados Unidos, que son 40 millones de personas y en su mayoría sólo tienen e-books en inglés. “Los editores están receptivos al libro digital, pero también tienen mucha expectación y miedo, aunque un miedo curioso, que también resulta estimulante para ellos”, dijo la ejecutiva a la agencia EFE tras su participación en la feria.

Pero si los contenidos todavía son escasos, los editores aún tienen poca fe –o miedo– y no hay tiendas que brinden una gran experiencia de compra, al menos por los lados de los tablets, lectores de libros y otros dispositivos móviles el panorama es alentador, con el crecimiento en ventas de los teléfonos inteligentes y la aceptación que ha recibido el iPad en algunos de los países, especialmente en Colombia.

viernes, 3 de septiembre de 2010

proyecto Facebook

lunes, 28 de junio de 2010

RELACIONES TECNOLOGIÁ EDUCACION: A PROPÓSITO DEL M-LEARNING Y OTROS FENÓMENOS EDUCATIVOS




Por Mauricio Castro A



Aunque
para el común de la gente, incluida la comunidad académica, el m-learning o
Mobile Learning es todavía un término extraño, no nos es ajena la penetración
de los dispositivos móviles en las comunicaciones cotidianas. Proporcionalmente
a esa presencia, los costos tanto  del
aparato mismo como el servicio se han venido reduciéndose significativamente,
de manera inversamente proporcional al aumento de su cobertura y diversificación
de soportes.




Esta
modalidad no deja de ser una variante misma del e-learning y en consecuencia de
la misma Educación a Distancia con soportes tecnológicos  e Internet inalámbrico que le confieren gran
movilidad.



De esta
forma han parecido múltiples aplicaciones y tecnologías tanto para consultar,
enviar y almacenar información, como para comunicar a los usuarios y brindar
servicios y herramientas que apoyen las actividades laborales, de
entretenimiento y educación, entre otras. 
El amplio espectro de dispositivo parte desde los humildes reproductores
mp3 y mp4 que circulan en nuestros adolescentes, pasando por computadores
portátiles,mini-laptops y consolas de juegos 
hasta llegar a la telefonía celular de última generación que incluye
sistema de posicionamiento satelital (GPS), procesadores de texto y sistemas Wi
fi.



Precisamente
el ritmo intenso de la vía moderna, así como las exigencias de acceso a la
información y la comunicación con inmediatez han favorecido que estos
artefactos  hayan evolucionado hacia
aplicaciones que desbordan su concepto original.  Por otro lado la convergencia tecnológica
multimedial para el entretenimiento individual, así como el fortalecimiento de una
sociedad cada vez  más apoyada en redes
sociales ha permitido su rápido desarrollo y masificación.




En
nuestro país, las universidades han dado los primeros pasos significativos para
la implementación de esta nueva herramienta 
aprendizaje.   Paradójicamente y
de manera silvestre, en instituciones educativas públicas también se han dado
aplicaciones experimentales con resultados todavía en proceso de
sistematización, pero que han resultado altamente motivantes para los
estudiantes beneficiarios por lo menos en su disposición hacia la adopción de tales
tecnologías.



Este
último aspecto, nos ha llevado a mirar el contexto de las relaciones entre
tecnología y educación, donde por un lado, existe una altísima disposición
hacia ella por parte de los aprendientes y al tiempo una casi nula formación
inicial sobre TICs en los docentes. En muchos casos esto comporta l riesgo de
una aplicación  acrítica del componte
tecnológico, en detrimento de la calidad pedagógica tanto del proceso como de
los resultados.  Es decir, partiendo
desde la actitud de Lèvy[1] sobre el
neonomadismo humano en pos de la tecnología y el triunfalismo tecnológico del
Conectivismo de Siemens[2]  el fenómeno tecnológico  se torna seductor para sus tempranos
adoptantes, sin caer en cuenta que podemos estar viviendo una ola de
“Fast-food” tecnológicos como nos los recuerdan Cobo Romani y Kublinsky en su
obra[3].




Como
premisa de este riesgo tenemos el paradigma social en torno a la “neutralidad “
de la ciencia y tecnología, que  nos
impide ver la genealogía misma de éstas como fenómeno histórico y las
relaciones que remueven en torno a las relaciones de poder en que se han movido
y mueven actualmente como os advierte Castells cuando afirma “
"Existen
relaciones sistémicas entre el capitalismo informacional, la reestructuración
del capitalismo, las tendencias de las relaciones de producción y las nuevas
tendencias de las relaciones de distribución. O, en pocas palabras, entre la
dinámica de la sociedad red, la desigualdad y la exclusión social"
[4].



 



En últimas,
este análisis termina obligatoriamente siendo político, pero al mismo timo epistémico,
e inclusive  ontológico, ya que puede
llevarnos a una desnaturalización de nuestro papel en l a historia si no consideramos
estos aspectos.













[1] LEVY, Pierre. “Inteligencia Colectiva. Por una Antropología del
ciberespacio” Organización Mundial de la Salud. 2004. Pág. 9...
http:/intelignciacolectiva.bvsalud.org







[2] SIEMENS, George. “Conectivismo: una Teoría de Aprendizaje para la
Era Digital” 2004.
Licencia
Creative Commons 2.5
www.diegoleal.org/docs/2007/Siemens(2004)-Conectivismo.doc 







[3] COBO ROMANI, Cristóbal y 
PARDO KUKLINSKY, Hugo.”
 Planeta Web 2.0. Inteligencia
colectiva o medios fast food
”2007.
http://www.planetaweb2.net/







[4] CASTELLS (1998), trad. cast. págs. 95 y 100.